Juguemos al Monopoly


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España a la final del mundial

Sí, sí, sí, sí. España ha hecho historia y nos hemos plantado en la final del mundial de Sudáfrica 2010. Esto es la recompensa a un equipo trabajador y unido pero además con un gran juego.

Ahora a por el Mundial.

Placeres baratos

Es más rico aquel cuyos placeres son los más baratos.

Henry David Thoreau (escritor americano)


Las rarezas del interés compuesto

En otras ocasiones hemos hablado por aquí de las diferencias entre interés simple e interés compuesto. Realmente haciendo cuentas resulta de lo más curioso ver la diferencia en la evolución de una inversión al aplicar un tipo de cálculo u otro.

De todos es sabido que el interés compuesto es siempre más favorable, porque los intereses producidos por la inversión se acumulan al capital inicial y producen nuevos intereses.

Es el interés compuesto el habitual en los cálculos de las cuentas de ahorro y debido a sus complejidades se han creado numerosos instrumentos matemáticos para simplificar los cálculos, siendo entre ellos el TAE el más conocido y utilizado.

Pero para hoy quería fijarme en las curiosidades numéricas del interés compuesto. Al acumularse los intereses en el capital inicial es un dato muy importante el saber cada cuanto se produce esa liquidación de intereses y por tanto esa acumulación al capital inicial. Lo que aquí estamos comentando es lo que se anuncia habitualmente como liquidación trimestral, semestral, anual, etc.

Si uno lo piensa está claro que lo más deseable será que el periodo de liquidación sea lo más frecuente posible, de este modo el capital invertido se va incrementando más rápidamente. Lo deseable sería conseguir una inversión en una cuenta de ahorro con liquidación diaria.

Para ver las diferencias hagamos unos cálculos sencillos con un capital inicial de 1000 euros y un interés del 4% durante 1 año. Usando la fórmula general del interés compuesto:

C = Ci*(1 + i/n)^nt

siendo

Ci = capital inicial
i = tasa de interés nominal al tanto por uno
n = número de periodos de liquidación en un año
t = numero de años de la inversión

– Liquidación anual, C = 1000*(1+0,04)^1 = 1040,0000
– Liquidación semestral, C = 1000*(1+0,04/2)^2 = 1040,4000
– Liquidación trimestral, C = 1000*(1+0,04/4)^4 = 1040,6040
– Liquidación mensual, C = 1000*(1+0,04/12)^12 = 1040,7415
– Liquidación diaria, C = 1000*(1+0,04/365)^365 = 1040,8084

Pero, ¿qué ocurriría si llevásemos esta fórmula hasta el límite y consiguiésemos que alguien nos hiciese una liquidación de intereses cada segundo (un año tiene 60*60*24*365 = 31536000 segundos)?

– Liquidación al segundo, C = 1000*(1+0,04/31536000)^31536000 = 1040,81077416

Y si todavía fuésemos más allá con una liquidación a la milésima de segundo, en ese caso conseguiríamos C = 1040,81077419.

Vemos que a partir de la liquidación diaria cada vez es menor el incremento del capital final después de un año de inversión. En el caso de la liquidación a la milésima de segundo necesitaríamos un capital inicial de al menos 10 mil millones de euros (sí, lo has leído bien) para poder ver una diferencia de unos céntimos de euro frente a una inversión con liquidación cada segundo.

Ya veis que nos hemos salido un poco de la realidad del común de los mortales, pero al menos podemos quedarnos con la moraleja de que a un nivel de inversión no profesional a partir de una liquidación mensual nuestro capital final no se incrementaría mucho incluso con una liquidación a menor periodo.

De Jabulanis y pelotazos


Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS)

En todas las conclusiones que se vienen sacando de las reuniones de los lideres del G20 se está haciendo referencia a este organismo internacional que forma parte organizativamente del Banco de Pagos Internacionales (BPI o BIS en inglés).

El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS) está encargado de emitir normas y recomendaciones a nivel internacional para mantener y reforzar la salud de las entidades bancarias. De este cómite han salido las normas que regulan la banca desde hace bastantes años, lo que habitualmente leemos en los periódicos como Basilea I y Basilea II.

Basilea I fueron el conjunto de recomendaciones publicadas en 1988 para regular el capital necesario en las entidades bancarias para hacer frente a los riesgos que dichas entidades asumían en la ejecución de su negocio. Al tratarse de recomendaciones muchos fueron los países que no las cumplieron pero otros muchos comenzaron a adherirse a su cumplimiento.

Pero Basilea I era sólo un comienzo y faltaban por mejorar muchas cosas, por tanto el comité siguió trabajando para adaptarse a las nuevas circunstancias de la economía y en 2004 publicó un nuevo conjunto de recomendaciones denominado Basilea II.

En estos momentos se está fraguando el nuevo grupo de recomendaciones, que ya se denomina de manera no-oficial: Basilea III. Tiene como objetivo dar respuesta a las nuevas necesidades y dudas que hay sobre la estabilidad de las entidades bancarias en un mundo globalizado. Durante el estallido de la crisis económica se detectaron serias deficiencias en la regulación y en la gestión de riesgos en dichas entidades. En el nuevo escenario globalizado los problemas en una entidad se pueden retransmitir fácilmente a otras entidades como se comprobó durante los primeros momentos de la crisis.

El Comité en este nuevo conjunto de propuestas tiene como objetivo reforzar los principios que regulan la gestión del capital y la liquidez de las entidades para hacerlos lo más fuertes ante cualquier tipo de crisis financiera internacional. Al mismo tiempo se pretende conseguir una mejor gestión del riesgo y una mayor transparencia. Otro punto que también quiere mejorar es la gestión de crisis en bancos que trabajan a nivel global (en distintos países, esto es petición especial por la crisis de Icesave)

El objetivo del Comité, el FSB, y el G20 es que estas nuevas normas estén prácticamente listas para la cita del G20 de Noviembre en Seul y que desde ese momento se empiecen a cumplir de manera escalonada para que a finales de 2012 todo el sistema bancario internacional esté gobernado por estas normas.

Más adelante vamos a analizar en detalle las nuevas propuestas de Basilea III, pero eso será otro día.