El civismo en los negocios

La educación y la cortesia son el mejor capital invertido en los negocios.

P.T. Barnum (empresario americano)


Aprender a ser ricos

Si queréis ser ricos no aprendáis solamente a saber cómo se gana, sino también cómo se invierte.

Benjamin Franklin (científico y político americano)


Riesgo país

Esta es la expresión de moda, no hay duda. Hoy más que ningún día, pero ya llevamos unas semanas en que está sonando con insistencia.

De riesgo país hemos empezado a aprender cuando algunos países del entorno europeo se han visto abocados a una espiral de inversiones para sujetar la economía. Estos gastos han debilitado notablemente las cuentas de los países y han hecho que la percepción del resto del mundo sobre la situación económica de dichos países sea mala.

Esta mala percepción engloba muchos factores: deuda pública, evolución del PIB, desempleo, estabilidad del gobierno, capacidad de reacción del gobierno, etc.

A esta percepción de la situación económica de un país es a lo que se denomina riesgo país. Si la percepción es buena (y suponemos que si la percepción es buena es porque realmente la economía va bien) el riesgo país es pequeño y si la percepción es mala el riesgo país es alto.

¿Consecuencias de tener un riesgo país alto?

Pues las de siempre:

  1. las inversiones huyen del país al considerar que si las cosas se ponen mal podrían perder la inversión,
  2. la financiación de la deuda del país se encarece porque los prestatarios quieren mayor compensación por asumir un mayor riesgo en la operación.
  3. las agencias de calificación cambiarán la calificación de la deuda del país y provocarán una mayor huida de la inversión.

La pérdida de inversión extranjera y la difícil financiación es una combinación explosiva y tiene repercusiones en todo el tejido económico de un país. Empezando por una pérdida de confianza en las instituciones que no son capaces de revertir la situación. Continuando por una pérdida de confianza del tejido empresarial que no se atreve a iniciar nuevas aventuras con un panorama tan desfavorable. Y finalizando por el ciudadano de a pie que se queda sin trabajo y disminuye aún más su actividad de consumo, alimentado así esta bola de nieve.

El ejemplo más claro es el de Grecia, que ha sido el que ha destapado la caja de los truenos, pero arrastrado por este han empezado a sonar otros países con dificultades como Portugal, Irlanda y finalmente también España. El caso de España es el más preocupante porque es la cuarta mayor economía de Europa y sus problemas pueden tener consecuencias muy graves no sólo para sí mismo sino para toda el área euro.

Esperemos que todas estás malas vibraciones no se materialicen, pero no se puede dejar pasar más tiempo sin buscar un cambio en la inercia actual.

¿Y lo llaman corrupción?


¿Por qué la vivienda no es una gran inversión?

Estaba el otro día leyendo un poco el periódico en el otro lado del charco y me encontré con un comentario sobre los puntos negativos que tiene invertir en la vivienda como activo base de nuestra economía doméstica.

He encontrado los puntos esgrimidos totalmente lógicos y que vistos en retrospectiva, con el trasfondo del estallido de la burbuja inmobiliaria en España, justifican completamente esa máxima que siempre comentamos de diversificar las inversiones.

En el artículo parten de que uno de los rasgos de la cultura americana era/es el de pensar que la vivienda es el mejor activo como inversión. Eso es/era igual aquí.

Me voy a permitir la licencia de hacer una traducción más o menos libre del artículo simplemente para que cada uno pueda juzgar por sí mismo.

Hay varios puntos que hacen la inversión en vivienda ciertamente arriesgada y son:

  1. Es un activo indivisible. Si tienes acciones o bonos y de pronto necesitas algo de dinero, puedes vender alguno de esos activos pero no tienes que vender todos. Con una casa no puedes hacerla cachitos y vender sólo el cuarto de baño.
  2. No está diversificado. Puedes comprar acciones o bonos en diferentes sectores o países de todo el mundo. En cambio una vivienda está anclada a un barrio, una ciudad, un país.
  3. Los costes de transacción son my altos cuando compras o vendes una vivienda, por todos los costes de la hipoteca y otros costes asociados (impuestos, mudanzas, etc).
  4. Es asimétricamente líquida, que significa que es fácil hacer dinero con ella cuando los precios de la vivienda suben, es fácil conseguir financiación. Pero es difícil sacar dinero cuando los precios bajan porque la financiación se hace casi imposible.
  5. Está muy correlada con el mercado de trabajo, lo que significa que los precios de la vivienda tienden a subir cuando el mercado de trabajo va bien pero tienden a caer cuando el mercado de trabajo va mal. Esto significa que tu principal activo financiero te ofrece el menor apoyo cuando puede que más lo necesites.

Que cada uno saque sus propias conclusiones pero en pocas palabras me parecen muy razonados los puntos negativos de la inversión en vivienda.

Inversión vs Especulación

Son muchas las veces en que nos vemos en la encruzijada de manejar nuestros ahorros de la manera más productiva posible. No es cosa fácil para los que no somos expertos de las cosas de la economía, pero tampoco es menos cierto que incluso los más expertos también se equivocan e incluso se dedican al arte del engaño.

Pero siempre se distinguen dos caminos a la hora de rentabilizar el dinero:

  • por un lado están los que se conforman con unas rentabilidades más reducidas, a mayor plazo y con menor riesgo de perder dinero.
  • por otro lado están aquellos que buscan altas rentabilidades en poco tiempo a costa de soportar elevados riesgos.

Los primeros son lo que podemos englobar más en la clase de inversión, por ser a mayor plazo suelen estar centrados en el sector inmobiliario y en el empresarial. Se asocian a un estudio detallado de los activos de la inversión y se tiene vocación de estabilidad.

Los segundos se relacionan más con lo que se entiende por especulación. Si sale bien es el sueño de todo español: el gran pelotazo. Si sale mal puede suponer un duro revés económico. Para subirse a este tren hay que estar preparado tanto económica como mentalmente. Si no se sabe muy bien lo que se hace mejor abstenerse.

De acuerdo con el diccionario, la especulación es lo siguiente:

Acto consistente en aprovechar las alzas y bajas de cotización de los bienes sujetos a contratación en un mercado con vistas a obtener lucro. Cuanto más abiertos son los mercados más sofisticada resulta la especulación, toda vez que el alza o la baja de un bien puede preverse e incluso provocarse, según los intereses de los grupos de presión que así actúan. Otras veces la especulación se orienta a la compra y retención en espera de que se produzca escasez, o se compra en unos mercados con intención de vender en otros donde se espera conseguir un precio más alto (arbitraje).

Como se indica en la definición el objetivo es obtener el mayor beneficio de la manera más rápida posible y ésta es una gran diferencia con la inversión. En la especulación no se tiene ningún interés por conocer el bien en el que se invierte ni por seguir su gestión. Estas son características más ligadas a lo que arriba llamábamos inversión.

Por ello los instrumentos más típicos de especulación son las acciones negociadas en bolsa. La mayor parte de las veces el especulador no sabe ni en qué invierte. Sólo elige un precio de compra ante una noticia en espera de que se incremente para vender rápidamente y obtener su beneficio (en los últimos años muy de moda con los day traders).

Como hemos dicho otras veces en el blog a la hora de invertir el dinero hay que tener sentido común y estudiar con mucho detalle en lo que se invierte, con ello te ahorrarás muchos disgustos. Y si la rentabilidad que te prometen es muy alta y sin ningún riesgo ya puedes guardar tu dinero y salir corriendo.

Magia bursátil

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