Saldo vivo

Otra de aquellas expresiones que aparecen innumerables veces en las noticias de prensa y sobre la que hasta ahora no me había parado a reflexionar. Como otras veces te das cuenta que la expresión misma te da una pista muy directa de lo que está hablando y además resulta que no es algo lejano, todo lo contrario se trata de un concepto que estamos manejando prácticamente todos a diario aunque en mi caso no lo sabía hasta ahora.

El adjetivo vivo es muy claro indicando la frescura e inmediatez de aquello a lo que se está refiriendo. Siempre en estos casos recurro al diccionario para obtener una definición que pueda ofrecer una visión general y ajustada del término. Según el diccionario el saldo vivo, también a veces denominado capital vivo dependiendo del contexto, es lo siguiente:

Aquella deuda pendiente de amortizar en un momento determinado de la duración de un préstamo.

La definición obtenida circunscribe el término al área de los préstamos y realmente es en ese entorno donde lo he encontrado en todas las ocasiones. Es habitual encontrarte con expresiones del tipo: el saldo vivo de la deuda pública …., el saldo vivo de créditos hipotecarios es …, el saldo vivo de las emisiones de deuda, etc.

“Bancos, cajas de ahorro, cooperativas y financieras sumaron préstamos morosos por 85.597 millones de euros. Es decir, representaban un 4,60% del saldo vivo. Este porcentaje casi triplica el 1,70% registrado a mediados de 2008.”

Por tanto cuando se habla de saldo vivo lo que se quiere decir es que el dato está calculado teniendo en cuenta todas las amortizaciones realizadas hasta ese preciso momento.

Es muy habitual en todos los cálculos de hipoteca la referencia al saldo vivo en un determinado momento. Esto no es más que hacer las cuentas del capital que queda por pagar en ese instante. Dicho de otra manera: lo que habría que pagar justo ahora para saldar el préstamo.

En fin, a partir de ahora ya sabeis que cada vez que consultais el saldo de vuestra hipoteca lo que estais mirando es el saldo vivo hipotecario.

El dinero prestado y la amistad

Si reclamas el dinero prestado, tendrás que de un amigo tu bondad hizo tu enemigo.

Plauto (escritor romano)

Préstamos para soñar

Prestamo al no consumo


Hasta el cuello …


Las hipotecas en Estados Unidos (y II)

Una vez el cliente encuentra un inmueble que se adapta a sus necesidades, y teniendo ya su perfil tramitado a través de los intermediarios, la concesión de la hipoteca será bastante rápida.

En el mundo anglosajón existen dos tipos principales de forma de préstamo:

  1. los que llaman nonrecourse, en los que la garantía que respalda el préstamo (la casa) es el único que se puede ejecutar en caso de incumplimiento de las obligaciones del prestatario. Si la venta del inmueble es insuficiente para cubrir la deuda, el prestador pierde dinero. Por ello este tipo de préstamos se concede normalmente por un valor  inferior a la tasación de la casa (por debajo del 80%).
  2. los que llaman recourse (estos son los que hay aquí en España), además del colateral (la casa) el prestatario también es responsable del pago de la deuda con el resto de sus bienes presentes o futuros.

El más habitual en Estados Unidos es el nonrecourse.

También es curioso como funciona en Estados Unidos el derecho sobre una garantía (allí se llama lien). Este lien puede ser:

  • voluntario, el ejemplo más claro es el de la hipoteca donde voluntariamente pones como garantía la casa.
  • involuntario, cuando alguien por algún incumplimiento puede reclamar su derecho sobre esa garantía (la casa). De este hay 2 ejemplos:

    1. el estado, si dejas de pagar los impuestos puede iniciar el proceso de embargo,
    2. y también cualquier contratista que te haya hecho obras sobre la casa y no le hayas pagado.

Para evitar problemas de este tipo es bastante habitual el uso de una cuenta de gastos al menos durante el periodo inicial del pago de la hipoteca. Esta cuenta se denomina escrow account, y en ella se van acumulando periódicamente pagos que el banco se encarga de destinar al pago del seguro y los impuestos de la casa. De este modo se ahorran trámites y problemas para el prestatario y el banco tiene cierto control sobre ello.

También es habitual la necesidad de contratar un seguro hipotecario cuando el valor de la hipoteca concedida es mayor del 80% del valor de la propiedad.

Si finalmente el prestatario no paga y se inicia el proceso de embargo rápidamente este cliente aparece en listados públicos de impagos y su calidad como cliente baja mucho con lo que será muy difícil que le vuelvan a conceder un nuevo crédito. Esto es similar aquí.

Si además cuando el banco consigue vender la propiedad y sólo recupera parte de lo prestado, el resto de la deuda no le queda más remedio que perdonarla. Pero la diferencia entre lo que recupera y lo prestado se le asigna al prestatario como ingresos a declarar ante Hacienda. Esto es muy curioso.

Como aquí en todos los casos el consejo que dan es que si el hipotecado se encuentra en la situación de no poder pagar, llame lo antes posible a la entidad hipotecaria para explicarles la situación y buscar una solución concertada.

Más información: HUD | FHA

Que bueno sería ser empresario… así

Después del tocho de ayer hoy la cosa va a ser más ligera para que no nos saturemos con definiciones.

Leo con retraso una noticia en El Mundo que me ha hecho plantearme (de nuevo) lo bueno que sería ser empresario. La verdad es que mientras lo estaba leyendo no podía por menos que reirme porque la noticia parecía auténticamente sacada de la serie Enredo. Seguro que os acordais. También podía perfectamente aplicarse el diálogo genial de los hermanos Marx: “La parte contratante de la primera parte..”.

Que alguien me lo explique: resulta que montando multitud de empresas a nombre de las cuales está todo lo que uno posee y pidiendo préstamos avalados por uno mismo, sin que uno mismo tenga absolutamente nada pues todo lo que uno tiene es propiedad de sus empresas, se puede uno hacer millonario. Me falta el aire.

¿No es verdad que no hay quien se aclare?

Más claro: si eres capaz de convencer al banco para que te preste dinero sin poner nada de garantía hay dos opciones:

  1. o eres un auténtico vendedor capaz de vender una moto hasta al banquero más avispado (y eso con los tiempos que corren),
  2. o bien el banquero de turno estaba bajo los efectos de algún psicotrópico.

No se lo que habrá sido en este caso pero cada vez que lo pienso me entran más ganas de montar una sociedad llena de testaferros y sociedades interpuestas. Lo siento pero es que estas cosas me alteran el humor.

Vengo a sacar dinero

Sacar dinero