¿Qué es una fianza?

Ya hemos hablado en otras anotaciones cde conceptos relacionados con el de fianza, como pueden ser los de aval o garantía. Como siempre cada uno tiene sus particularidades y matices que lo hacen ser diferente.

No dudo que todo el mundo ha manejado el término fianza en distintas ocasiones pero es sorprendente comprobar lo variados que pueden ser los escenarios donde se utiliza. Así en primera instancia diría que el escenario más popular se da en el terreno judicial, estamos cansados de ver como salen bajo fianza los distintos implicados en casos Guateques, Gurtels, Palaus, etc. El que le seguiría en el escalafón sería el de la fianza para alquilar un piso.

Para tener una visión general vamos a usar el diccionario, que suele ser bastante fiable a la hora de centrar el significado. Veámos que nos dice sobre fianza:

Contrato por el cual una persona sale garante de otra, comprometiéndose al pago caso de no hacerlo ésta. Las fórmulas que puede revestir la fianza son muy variadas: garantía, aval, depósito, etc. Los bancos suelen distinguir entre garantía: compromiso adquirido por la propia firma, sin necesidad de movilizar valores reales; fianza: compromiso adquirido con movilización de valores: deuda pública, acciones, dinero en efectivo, depositados para responder del buen fin de una obra, licitación a obra, o compromiso de pago contraído por el cliente de un banco ante un organismo oficial.

Y directamente relacionado aparece también muy cerca el significado de fiador:

Quien sale garante de una persona, comprometiéndose al pago de una suma en caso de que ésta por cualquier circunstancia no pudiera hacerlo. Puede salir fiador por el total o por parte menor, y si firmase como fiador solidario responderá en la misma forma que el deudor principal en la cuantía afianzada, pudiendo el acreedor dirigirse directamente a él, sin necesidad de acudir antes al afianzado.

Pues es curioso pero en las definiciones el caso que no aparece es el que habíamos comentado al principio del ámbito jurídico. Me parece que en el fondo se puede ver como un caso particular de lo definido, lo importante es el hecho de que exista una garantía de cumplimiento (se da dinero para garantizar que no se huirá de la justicia).

También de la definición es interesante comentar la diferenciación que hacen las entidades bancarias de garantía y fianza según se usen activos reales o simplemente una firma.

Y por encima de todo en una fianza lo importante es la confianza. La confianza que demuestra el fiador con el deudor, de otro modo no se articularía la finanza.

¿Es lo mismo un garante que un avalista?

Es una pregunta que salió el otro día en la típica charla de cafe sobre lo difícil que está conseguir hipoteca actualmente. En un punto de la conversación entramos en la discusión sobre conseguir un avalista para conseguir el crédito, uno de los compañeros comentó que había oído que era mejor tener un garante que un avalista. Pues de esa conversación salió esta duda y aquí está lo que he podido averiguar.

En aquel primer momento todos dijimos que nos parecía exactamente lo mismo (él tampoco sabía la razón), aunque como he dicho otras veces siempre estos términos entrañan ciertos matices que los pueden hacer ligeramente diferentes.

Para aclarar conceptos vamos a repasar lo que nos dice el diccionario sobre estos términos y algunos directamente relacionados. En primer lugar veamos lo que se entiende por garante:

El que garantiza, avala o afianza algo o a alguien.

La definición es algo escueta pero lo relaciona muy claramente con alguien que avala, por tanto podemos decir que es sinónimo. Veamos la definición de avalista:

Persona que avala una obligación contraída por otra, quedando comprometida a pagar en caso de no hacerlo el principal obligado.

Por tanto si un garante es alguien que avala y un avalista es también una persona que avala está claro que en ese sentido son iguales. Hay que decir que en la definición de garante también se dice que es alguien que garantiza, eso es algo que en la de avalista no aparece, pero vamos a ver que viene a ser lo mismo.

Para aclarar un poco más podemos ver lo que significa garantía:

Documento independiente emitido por un banco para responder ante terceros del cumplimiento de una obligación por un cliente suyo. Por la garantía, un banco garantiza a un acreedor la satisfacción de una obligación concreta por parte de otra persona llamada deudor principal, quedando obligado él a hacerlo si éste no pudiera.

En la definición se centra más en lo que sería una garantía bancaria, pero también es aplicable a una persona normal que garantiza a otra.

Visto todo esto me reitero en la opinión inicial y no veo diferencia entre garante y avalista.

¿Qué puedo hacer si no me revisan la hipoteca?

En primer lugar parece raro la existencia de hipotecas a tipo variable donde no haya revisión del diferencial. Lo habitual es que exista revisión bien anual bien semestral como ya hemos comentado por aquí anteriormente. La otra posibilidad sería una hipoteca a tipo fijo donde está claro que no hay revisión pues desde un primer momento está fijado el tipo al que devolverás el dinero recibido como préstamo.

Pero desde luego tampoco veo tan improbable alguna hipoteca en la que el banco haya colocado un diferencial bastante alto y no tenga ningún interés en revisarlo. Podría haber sido de dos maneras:

  • no existencia de revisión en ningún caso, sería en el fondo una hipoteca a tipo fijo,
  • o la existencia de revisión al cabo de un periodo muy largo, que al final sea casi como no tener revisión.

Habrá que ver que se puede hacer.

Mal lo tenemos, aunque a río revuelto ganancia de pescadores.

La opción más sencilla en cualquier caso sería: cambiar de banco (subrogación).

Habrá que recorrerse todos los bancos y pedirles que te hagan una oferta para trasladar la hipoteca con ellos. Este proceso de subrogación supone unos gastos pero si las condiciones son buenas puede que a la larga se ahorre un buen dinero. Incluso hay ofertas en las que el banco receptor se hace cargo de dichos gastos. Si finalmente te sale una buena oferta y decides cambiar tienes que comunicarlo al banco actual y éste tiene derecho a presentarte una contraoferta que al menos iguale lo del nuevo banco. Si te iguala la oferta tendrás que quedarte con él (novación).

En los momentos que vivimos actualmente, si tu historial de pagos es bueno lo más probable es que cualquier banco esté deseando tenerte como cliente. Lo que quieren la mayoría de los bancos ahora es un cliente que tenga ya una hipoteca contratada con una cierta antigüedad y que no haya dado ningún problema con los pagos. Esto es una garantía muy valorada por los bancos. Es mucho más seguro que iniciar los trámites de una nueva hipoteca con un cliente que en una primera aproximación será prácticamente una “caja de sorpresas”. Y lo que menos quiere el banco ahora es llevarse una sorpresa con un cliente que pueda dejar de pagar sus cuotas.

Pignoración

Lo habreis oído también algunas veces cuando se habla principalmente de créditos. La primera vez en la que le presté algo más de atención fue cuando empezaron a saltar los primeros problemas en las empresas inmobiliarias y constructoras en España.

Se empezó a hablar de que algunas tenían problemas y para mejorar la situación estaban recurriendo a la ‘pignoración‘ de ciertos valores. Además algunos acreedores estabán pensando en ejecutar ante los impagos de la deuda. Ahí la verdad es que no entendía muy bien de que iba la cosa. Hoy me he puesto a investigar un poco y lo primero como siempre ir al diccionario:

Acción de dar o dejar una cosa en garantía de un préstamo o del cumplimiento de una obligación. Por lo general, se trata de valores mobiliarios que se afectan al buen fin de un préstamo bancario. Los valores ofrecidos como garantía se enumeran detalladamente en la póliza de crédito, que debe ser intervenida por corredor de comercio, quedando el banco facultado a vender los valores si llegado el vencimiento del crédito el deudor no le hiciera frente. Igual consideración cabe hacer con respecto a la pignoración de letras de cambio, mercaderías, etc.

Por lo tanto y resumiendo lo que saco en claro es que pignorar significa dar algo como garantía del cumplimiento de una obligación y cuando lo utilizan en préstamos normalmente se trata de valores (pueden ser acciones, bonos, etc). Si no se cumple la obligación se recurre a la garantía (los valores pignorados) para cobrar la deuda.

Mirando me he encontrado con expresiones del tipo:

  1. estas acciones están pignoradas, por tanto están comprometidas como garantía de un préstamo u otra obligación.
  2. se pignorarán acciones, se van a ofrecer como garantía en una obligación.

Si además os interesan las matemáticas del asunto aquí podeis encontrar una descripción muchos más exhaustiva de como funcionan.

Pues, eso que no pignoreis demasiado.

Aval bancario

En vista de lo feo que se está poniendo el panorama para los clientes de Martinsa-Fadesa me he estado leyendo un poco sobre el funcionamiento de los avales. Parece que algunos de los contratos que se han hecho para la adquisición de viviendas con esta empresa no cumplen adecuadamente con el respaldo de un aval que responda por las cantidades aportadas por el comprador. Y esto no es la primera vez que ha pasado aunque parece que la ley está del lado del comprador si el aval está correctamente realizado.

Echando mano del siempre clarificador diccionario encuentro que por aval se entiende:

Garantía mercántil de características muy peculiares, puesto que refuerza otras obligaciones ya creadas, por la cual el avalista responde de la persona por quien salió garante, caso de que ésta no pudiera cumplir con su obligación. El aval puede establecerse en términos generales, es decir, sin restricción alguna, o limitado a tiempo, caso, cantidad o persona determinada, en cuyo último supuesto no produce más responsabilidad que la que nace de los términos en que está redactado. El aval más usual es el que se estampa sobre la propia letra de cambio, aunque también se utiliza mucho en pólizas de crédito. Tratándose de letras de cambio, el aval queda limitado a la vida de la letra en que se extiende, pues al prescribir ésta terminan todas las acciones que puedan derivarse de la misma.

Los elementos involucrados en la formación de un aval son:

  • el titular, es la persona que se obliga a cumplir el compromiso establecido frente al beneficiario.
  • el beneficiario, es la persona que ejecutará el aval en caso de que no se cumpla el compromiso adquirido por el titular.
  • el avalista (otorgante), ésta es la persona o entidad que se hace garante del aval y responde del cumplimiento del mismo en caso de que el titular no cumpla el compromiso.

De los tipos de aval mencionados en la definición los que más se utilizan son:

  1. indefinidos, su duración no está definida y corre a la par de la actividad sobre la que recaen.
  2. definidos, tienen una duración establecida de antemano.
  3. de garantía personal, en caso de que el otorgante tenga que responder del aval podrá desquitarse contra el patrimonio del titular.
  4. de garantía pignoraticia, al contratar el aval el titular deja en depósito el capital suficiente para responder del aval. Aquí el riesgo del avalista es cero.

Además las entidades (muchas veces bancarias) que ejercen como avalistas obligan al titular a contratar una póliza como garantía del aval. Como siempre los riesgos que quiere correr la entidad bancaria son mínimos.

Más información:

Consultas sobre el aval en la compra de vivienda | Ejemplo muy bueno