Las Letras del Tesoro en el 2009

Hace mucho tiempo que no hablamos nada de las Letras del Tesoro. Ya sabeis que es una inversión que tiene gran seguridad aunque una rentabilidad más limitada.

Allá por el año 2007 las Letras del Tesoro llegaron a gozar de una rentabilidad alrededor del 4,5%. Con esa rentabilidad y la seguridad que daban se convirtieron en un valor de inversión muy interesante aunque bastante dejado de lado por las burbujas que había alrededor. Es curioso ver como ahora con una rentabilidad mucho menor las cantidades solicitadas y adjudicadas son mayores que en años precedentes.

En épocas de crisis e incertidumbre la renta fija y más en concreto la deuda pública se convierte en refugio.

Desde luego habrá que andar con ojo porque las noticias sobre la valoración de la deuda pública española no son buenas, esperemos no ver más rebajas como la que ocurrió en Enero de 2009.

Desde aquellas fechas y anticipando lo que se venía encima comenzaron a bajar su rentabilidad y por contra han aumentado su aceptación. Esto encaja perfectamente con lo que está pasando en Estados Unidos donde la rentabilidad de las letras es cero desde hace meses, pero está en máximos de suscripción.

Eso es porque la gente lo ve como una inversión muy segura y en vez de tenerlo en cualquier otro sitio arriesgado lo pone en los bonos del tesoro aunque no ganen nada, incluso pierdan algo.

La evolución de las subastas (1 cada mes) de letras a 12 meses (que son las más negociadas) durante el año 2009 ha sido la siguiente:

Ultima subasta 17 Noviembre 2009 – Tipo interés medio 0,855% (5000 millones)
Subasta 20 Octubre 2009 – Tipo interés medio 0,925% (4500 millones)
Subasta 15 Septiembre 2009 – Tipo interés medio 0,713% (4300 millones)
Subasta 18 Agosto 2009 – Tipo interés medio 0,834% (5000 millones)
Subasta 14 Julio 2009 – Tipo interés medio 0,825% (4700 millones)
Subasta 16 Junio 2009 – Tipo interés medio 1,048% (3900 millones)
Subasta 19 Mayo 2009 – Tipo interés medio 0,929% (3900 millones)
Subasta 14 Abril 2009 – Tipo interés medio 1,239% (4500 millones)
Subasta 17 Marzo 2009 – Tipo interés medio 1,277% (4200 millones)
Subasta 17 Febrero 2009 – Tipo interés medio 1,248% (4500 millones)
Subasta 21 Enero 2009 – Tipo interés medio 1,409% (5100 millones)

Si lo comparamos con los resultados de algunas de 2007 veremos como han cambiado las cosas:

Subasta 20 Junio 2007 – Tipo interés medio 4,299% (1600 millones)
Subasta 19 Diciembre 2007 – Tipo interés medio 4,101% (2100 millones)

Y si nos fijamos en la evolución en 2008, observamos como bajaron en la primera parte del año, luego volvieron a subir y finalmente bajaron drásticamente de rentabilidad a partir de los acontecimientos de Octubre:

Subasta 16 Enero 2008 – Tipo interés medio 3,852% (2500 millones)
Subasta 16 Junio 2008 – Tipo interés medio 4,637% (3200 millones)
Subasta 17 Septiembre 2008 – Tipo interés medio 4,298% (4500 millones)
Subasta 17 Octubre 2008 – Tipo interés medio 3,323% (5000 millones)
Subasta 19 Noviembre 2008 – Tipo interés medio 2,473% (4400 millones)
Subasta 17 Diciembre 2008 – Tipo interés medio 2,191% (4000 millones)

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Bonos segregables o strips

Dentro de la siempre inagotable rama de activos financieros englobados dentro de la denominación de bonos, he cogido para hoy un tipo algo oscuro que aparece de vez en cuando en las noticias financieras.

Como siempre es un concepto que, hasta ahora que me he puesto a revisarlo, era completamente desconocido para mi a pesar de saber de su existencia.

Una vez visto como funciona no es tan difícil como a primera vista puede parecer. Por lo menos es fácil comprender su mecánica. Pero no es un activo que esté orientado al inversor particular, por sus características como veremos a continuación está más destinado al inversor profesional.

Los bonos están compuestos de dos elementos constituyentes fundamentales:

  1. Principal, el valor del bono que se recibirá a la amortización del mismo.
  2. Cupón, los pagos periódicos a que da derecho la propiedad del bono.

Parece que hace algún tiempo (en los años 60 en Estados Unidos, a partir de 1997 en la Deuda Pública española) los expertos financieros se dieron cuenta de que el bono –visto así con cupón y principal– era un activo demasiado rígido para las inversiones que querían realizar. Podía pasar mucho tiempo hasta que se recibían los cupones y la negociación de los bonos tenía muy pocas oscilaciones.

Entonces se les ocurrió que se podía disgregar este bono de toda la vida en otros activos más dinámicos y flexibles. Siempre buscando complicar un poco más las cosas y darle un poco más de emoción a los bonos. Y con este invento dieron lugar a lo que se denomina bonos segregables o strips.

La palabra strips viene de las siglas en inglés que definen la operativa por la que se crean estos nuevos activos.

STRIPS = Separately Traded Registered of Interest and Principal Securities

Que viene a ser algo así como “Activos registrados de interés y principal negociados separadamente”.

Así que los bonos segregables son un tipo de bono que tiene la posibilidad de segregarse en sus diferentes partes constituyentes: cupón y principal, y crear de este modo unos nuevos activos con entidad propia.

La flexibilidad que añade la segregación proviene de que luego cada uno de estos strips se puede negociar individualmente.

Por ejemplo, si se dice que hay una emisión de bonos segregables a 3 años con cupón anual, estos bonos se pueden segregar en 4 strips: 3 corresponden a los cupones anuales cada uno con la fecha de vencimiento correspondiente a su cupón y el cuarto al principal.

La segregación de bonos con cupón convierte estos en bonos cupón cero. La operativa de segregación también permite la operación inversa para reunir de nuevo los strips y recrear el bono con cupón original.

¡Qué mareo!

Fondepósitos

Hace algún tiempo que había oído de este tipo de fondos pero no le había prestado demasiada atención, ha sido hoy con un artículo en Cinco Días cuando lo he mirado un poco más en detalle.

Los fondepósitos parece que se están poniendo más de moda a la zaga de la guerra de depósitos en la que se encuentran actualmente las entidades bancarias. Con ello están buscando la captación de dinero fresco para aliviar los problemas de desconfianza que existen en el mercado interbancario.

Un fondepósito es un fondo de renta fija que permite invertir en depósitos generalmente de corto plazo (menor 1 año) con la ventaja de que se puede cambiar rápidamente de depósitos y beneficiarse de las variaciones de rentabilidad de los mismos. En el período en el que nos encontramos actualmente donde cada día se ven incrementadas las rentabilidades que ofrecen los depósitos puede ser un buen momento para invertir en un producto de este tipo.

Ventajas:

  • dinámico, se puede cambiar de estrategia de inversión en función de las condiciones del mercado. Esta característica es la que lo diferencia de los fondos monetarios puros.
  • bajo riesgo, aunque es un fondo de inversión los activos sobre los que invierte son fundamentalmente monetarios y por tanto de bajo riesgo.
  • fiscalmente beneficioso, no se tributará durante los cambios que mencionamos en el punto anterior (es igual que con cualquier fondo).

Desventajas:

  • comisiones, este es el punto flaco de este producto pues las rentabilidades que se obtengan se pueden ver seriamente reducidas si las comisiones aplicadas son altas. Si la inversión se hiciese directamente en los depósitos no existirían las comisiones. Por tanto, es muy importante conocer las comisiones y analizar si resultan realmente interesantes.

Fiscalidad.

Se tributará al 18% sobre las plusvalías de la venta –como en todos los fondos– una vez que se produzca el reembolso de las participaciones del fondo.

Más información: Ejemplo | Y otro ejemplo

Bonos convertibles

Como decíamos hace algún tiempo la cantidad y variedad de instrumentos financieros relacionados con el concepto de bono es prácticamente inacabable. Entonces hablábamos de los bonos del estado, y de los bonos cupón cero, también del concepto ex-cupón y cupón corrido. Para hoy hemos escogido otro tipo de bono: el bono convertible.

Según la definición del diccionario:

Modalidad consistente en la emisión de unos bonos de renta fija a los cuales se les atribuye la posibilidad de su conversión en acciones de acuerdo con los términos y los plazos estipulados. Por lo general, los bonos salen a un tipo de interés fijo, estableciéndose a priori el plazo o plazos para la conversión, que es facultativa para el tenedor. Usualmente se fija una prima de bonificación para el titular si decidiera no hacer uso de la opción de convertibilidad, mientras que si la utiliza se hace la conversión en base a dos fórmulas: cotización media trimestral en una Bolsa determinada de la que se deduce un número de enteros preestablecido, o cotización en el momento de la conversión (a fecha fija) también previa deducción de un número fijo de enteros.

Me parece que es una definición muy completa pero que luego la emisión de cada producto hace variar sustancialmente según sus características. En este ejemplo lanzado hace poco tiempo el intererés no es fijo sino que tiene distintas bandas y se referencia al Euribor, además la convertibilidad es obligatoria al final del plazo (con sobreprecio) lo cual añade mayor riesgo a la inversión en caso de que las acciones de la empresa hubiesen bajado respecto al precio de conversión pactado inicialmente.

Matizaría que suelen ser activos emitidos por empresas privadas de reconocido prestigio en busca de financiación y normalmente con una calificación de riesgo bajo. Y que al incluir la posibilidad de conversión el cupón recibido será menor que de no existir la conversión.

En cuanto a fiscalidad se consideran como rendimiento de capital mobiliario y por tanto tributan al 18%.

Si se conoce bien la marcha en la bolsa de la empresa que ofrece los bonos y es una de confianza puede ser un instrumento de inversión muy adecuado para el pequeño inversor en momentos de incertidumbre. Si no se cumple lo anterior lo mejor será dejarlo pasar y optar por opciones más sencillas. En ocasiones no se puede acceder directamente a estos bonos y es necesario hacerlo a través de algún fondo.

Cédulas hipotecarias

Para continuar con la temática de inversión hipotecaria hablaremos de las cédulas hipotecarias. El otro día resumía un poco el funcionamiento de la titulización de créditos hipotecarios (títulos emitidos por una entidad bancaria representando un grupo seleccionado de préstamos hipotecarios), pues bien las cédulas están muy relacionadas con ellos.

Por cédula hipotecaria se entiende todo título de renta fija privada que emite una entidad bancaria y que está respaldada por el global de los préstamos hipotecarios de la misma. Nótese la diferencia importante con la titulización que sólo se refiere a un grupo seleccionado mientras que las cédulas están respaldadas por el total (todos) de los préstamos hipotecarios. Dependiendo de las carácteristicas de cada emisión lo habitual es que tengan amortización al vencimiento pero que sean negociables a través del mercado secundario de renta fija. En otras ocasiones no se negocian en el mercado secundario y la contrapartida la ofrecen las propias entidades emisoras. Las características más importantes de la emisión de cédulas son:

  • el cupón o interés, rentabilidad que se recibirá a cambio de la inversión.
  • la periodicidad del cupón, trimestral, semestral, …
  • el plazo de vencimiento, normalmente medio plazo (3 a 5 años).
  • la calificación (rating) asignado por las agencias de calificación, dará idea de la calidad de la inversión.
  • la fiscalidad, se consideran rendimientos del capital mobiliario y por tanto presentan una retención del 18%.

En los últimos tiempos se han presentado multitud de emisiones de cédulas por valores de miles de millones de euros. Prácticamente todos los bancos y cajas se han apuntado a probar suerte con este sistema de financiación durante mucho tiempo reservado para inversores institucionales pero que ahora ante la necesidad de liquidez y la falta de interés de los inversores especializados se han dirigido al cliente de sucursal. De nuevo me parece se trata de un mal negocio pues a pesar de prometer cupones ventajosos a medio plazo (3 a 5 años) es un área de inversión profundamente afectada por la desconfianza y por los riesgos de crisis económica provocados precisamente por las hipotecas subprime, muy relacionadas con este tipo de producto. Es cierto que los tenedores de este tipo de títulos son privilegiados a la hora de cobrar pero si las cosas van mal tendrán muchos problemas en recuperar la inversión.

Más información: CNMV (Cédulas) | Ejemplo (pdf)

Titulización de créditos hipotecarios

Últimamente, no se si porque cada vez me fijo más en estos detalles vengo viendo que se ofrecen cantidad de productos financieros basados en titulizaciones de activos. El caso que se ve ahora más habitualmente es el de titulación titulización de créditos hipotecarios. Entorno a esto se ha generado el agujero de las hipotecas subprime.

Parece que esto no ha sido suficiente y los bancos siguen emitiendo este tipo de productos como forma alternativa de financiación al encontrarse el mercado interbancario en un momento delicado. Parece que los inversores no han aprendido la lección. Suele pasar, se le cambia un poco el nombre al asunto y ya nadie se acuerda de subprime, sólo se le recuerda que es un bono de renta fija con calificación AAA y el ahorrador traga.

La titulación como su propio nombre indica transforma una selección de la cartera de créditos hipotecarios de la entidad bancaria en títulos (generalmente bonos u obligaciones) y los coloca en el mercado de renta fija privada. Esta titulización se articula a través de un mecanismo un poco extraño creando un fondo de titulización con unas características especiales contra el que se emiten los bonos respaldados por los créditos (puede ser el tuyo o el mio).

Al tratarse de productos de renta fija se asume que su riesgo es bajo pero eso no es completamente cierto. Para asegurar el riesgo estas titulaciones deben incluir la calificación correspondiente de las agencias de rating, pero eso ya hemos visto que tampoco nos debe cegar pues todos los fondos de títulos basados en créditos subprime habían obtenido altas calificaciones.

Para los bancos es un negocio redondo pues:

  • recupera el dinero que ha prestado en forma de créditos hipotecarios de manera prácticamente instantánea sin tener que esperar los x años de la hipoteca y además sin el riesgo de impago que podría conllevar.
  • además traspasa el riesgo de impago de la hipoteca al tenedor de los bonos, si los créditos fallan los poseedores de bonos se quedan con dos palmos de narices.
  • todo ello sólo a cambio de perder una parte de la rentabilidad de los créditos, que se transforma en los cupones ofrecidos como contraprestación de los bonos u obligaciones.

En principio se trata de productos, como se puede ver, de una complejidad importante y por ello están normalmente destinados a inversores especializados, no debiendo llegar al inversor particular. Probablemente no llegarán de manera directa, pero (siempre hay un pero) lo que ocurrirá será que algún fondo importante invertirá en estos bonos titulizados y luego el ahorrador de a pie invertirá en este fondo sin tener una idea muy clara del riesgo que el fondo asume por su participación en estas titulizaciones recayendo el riesgo finalmente sobre él de manera indirecta.

Así que a partir de ahora abriré muy bien los ojos para cualquier cosa que me suene a titulización de créditos hipotecarios y diré que con ese cuento a otro.

Más información: Ley sobre Fondos de Titulación Hipotecaria (CNMV) | Ejemplo (pdf)