Cuentas corrientes literarias

Es mentira que el Nobel sirva para fomentar la literatura del país al que pertenece el galardonado. Para lo único que vale es para engrosar la cuenta corriente del autor.

José Saramago (escritor portugués)


Números acreedores y deudores

En su momento hablamos del funcionamiento del cálculo de la liquidación de los saldos en la cuenta corriente. El método más ampliamente utilizado es el denominado método hamburgués que realiza la liquidación en función del histórico de los saldos mantenidos a lo largo del período de liquidación.

Uno de los elementos que utiliza el método hamburgués es el concepto de números acreedores. No sólo hay números acreedores, también hay números deudores. Ambos se engloban dentro de la categoría de números comerciales. Se diferencian unos de otros en función de que se aplique el interés acreedor o deudor si el saldo en cuenta es positivo o es negativo.

De acuerdo con el diccionario, por números comerciales (acreedores y deudores) se entiende:

Para calcular el interés en las cuentas, se procede a calcular los días de interés que median entre un asiento y otro; estos días se multiplican por el saldo y se obtienen los números, que, según el interés que se aplique reflejan la cantidad que ha de pagarse por este concepto.

  1. Los acreedores son los que paga un banco sobre los saldos mantenidos en cuenta por el cliente.
  2. Los deudores son los que perciben los bancos sobre los saldos o créditos otorgados a los clientes.

En la mayoría de la correspondencia que recibimos de los bancos con movimientos en cuenta corriente vienen una columna reflejando estos valores. En ocasiones aparece con el título de números simplemente. Otras veces aparece como importe base. A estos números les acompaña otra columna indicando si el saldo es positivo (haber) o negativo (debe) que indicará cuál es el interés que se aplicará.

Si quereis ver un ejemplo de su utilización aquí está muy bien explicado.

Más información: Matemáticas financieras para la cuenta corriente

Talón vs Cheque

¿Os habeis preguntado alguna vez cuál es la diferencia entre un talón y un cheque?.

Pues yo hasta hoy no me lo había preguntado pero estaba buscando información para conseguir un talonario de cheques y me ha parecido un poco inconsistente la expresión. ¿Hay talonarios de talones?.

Mi primera idea es que son exactamente lo mismo, lo he oido muchas veces y unas veces he oido lo de “voy a cobrar un talón” y otras “me puede extender un cheque“, pero el resultado final ha sido el mismo. Estamos hablando siempre de talón bancario y cheque bancario, no confundir con el talón de Aquiles.

De todas formas mirando en el diccionario se aclaran mucho mejor estas diferencias. Veamos la definición de talón:

Documento que los bancos entregan a sus clientes titulares de cuenta corriente, mediante el cual estos pueden disponer total o parcialmente, en su provecho o en el de un tercero, de los fondos previamente depositados. En la práctica, equivale a un cheque personal (de cliente a banco). La legislación española no distingue entre cheque y talón de cuenta corriente, si bien se refiere a ambos. En el extranjero no existe denominación apropiada, se refiere comúnmente como cheque bancario y cheque personal (talón). Es de aplicación a éste las mismas normas que rigen para el cheque.

Vamos que son prácticamente lo mismo. Son dos formas diferentes de llamar al mismo concepto. Mi impresión es que la palabra talón se utilizaba en el pasado con más frecuencia que cheque, y ahora pasa lo contrario y cada vez se escucha menos la palabra talón. Eso sí, lo que tiene un uso muy habitual es la expresión: talonario de cheques.

Dentro de los talones al igual que con los cheques hay muchas modalidades: talón conformado, talón de ventanilla, talón cruzado, talón sin fondos, etc.

Si sabeis algún matiz más que los diferencie podeis añadirlo en los comentarios.

Conformidad de saldo

No sé si a vosotros os pasa pero a mi de vez en cuando el banco me envía una carta en la que me hace un resumen de los movimientos de saldo en la cuenta corriente y me facilita un sobre prefranqueado para que devuelva firmado que estoy de acuerdo con el saldo actual de la cuenta.

La curiosidad sobre este asunto me ha llevado a averiguar que este procedimiento recibe el nombre de  Conformidad de Saldo.

¿Y qué es la conformidad de saldo? Pues nada más fácil que ir al diccionario y ver lo que nos dice:

Aprobación por escrito que un cliente da al banco con respecto al saldo de su cuenta. Los bancos suelen enviar estos impresos periódicamente para obtener la conformidad de sus clientes, sirviéndoles así de comprobación y vigilancia para evitar posibles fraudes. El cliente devuelve el impreso firmado, o caso de no hacerlo entra en funcionamiento una coletilla que da por sentada la conformidad si no se hace reclamación en un plazo dado.

Por un lado tiene como ventaja que cada cierto período de tiempo te llega un resumen con el saldo actual, lo que te hace revisar el estado de la cuenta, podría ser una cuenta que no usas mucho y de la que no recibes notificación de apuntes. En caso de algún tipo de fraude de este modo lo detectarías.

Como desventaja veo que el banco se cubre las espaldas en el momento que das conformidad pues cualquier reclamación posterior queda invalidada.

De lo que todavía me quedan dudas es qué ocurre en el caso de que no estés conforme con el saldo. ¿Cuál es el procedimiento a seguir?. ¿Hay que presentar alguna prueba?.

La verdad es que no recibo este documento de todos los bancos, sólo de una parte de los mismos. Diría que de una parte pequeña. Esto me hace pensar que no es nada impuesto por ley pues hay unos que lo hacen y otros que no. También me inclina a pensar que los que no lo hacen probablemente lo incluyen subrepticiamente en alguna claúsula del contrato de la cuenta corriente. Aquí un ejemplo de claúsula que me he encontrado:

Se entenderá que el TITULAR presta su conformidad a todos los apuntes asentados en la cuenta salvo que manifieste su disconformidad en el plazo de tres meses desde la contabilización del respectivo apunte; el silencio del TITULAR durante ese plazo de tres meses se entenderá como equivalente de una expresa conformidad con los apuntes contabilizados.


Como recomendación final el sentido común nos dicta que lo mejor es revisar periódicamente los movimientos y saldos de las cuentas y reclamar nada más detectar un error.

La mitad del ahorro sin remuneración

Me cuesta creer los datos que salen en esta noticia de El Mundo: la mitad del dinero ahorrado (42%) está en cuentas corrientes sin remuneración.

Cada vez es más difícil conseguir ahorrar algo a final de mes, con la subida de las hipotecas, la subida de los alimentos, la subida de la electricidad, la subida de la gasolina (el petróleo). Pero si consigues arañar unos euros a la factura de fin de mes hay que intentar aprovecharlos con algún tipo de producto de inversión que se adapte a tu perfil de ahorrador.

Después de algún tiempo escribiendo por aquí se puede ver que hay multitud de productos de inversión y que con un poco de dedicación todo el mundo puede elegir alguno a su gusto. En los que venimos contando aquí la mayoría de las veces el riesgo es prácticamente nulo. En estos englobaríamos las inversiones en letras, obligaciones o bonos del estado del Tesoro Público, y también la multitud de ofertas de depósitos a plazo, con plazos para todos los gustos: a 1 mes, 3 meses, 6 meses, 12 meses, 2 años, etc.

El riesgo que tienen estos productos es el mismo que se corre dejando el dinero en una cuenta corriente sin remuneración, si el banco se va a pique se llevará por delante nuestro dinero.

La única posible ventaja de mantenerlo en la cuenta corriente es la disponibilidad inmediata (incluso esta frase es el lema de una conocida entidad bancaria que ofrece productos de una cierta rentabilidad). Se dice que muchas veces estas inversiones se ven penalizadas en caso de cancelación anticipada pero esto ya no es cierto pues al existir múltiples ofertas siempre es posible elegir una que no tenga ningún tipo de comisión por cancelar antes de tiempo.

Y lo más importante de todo, aunque las inversiones en alguno de los productos anteriores no tengan una rentabilidad excesiva al menos compensan en parte la pérdida de valor del dinero debida a la subida de la inflación. Aún más en estos momentos donde la inflación se encuentra en valores elevados.

En resumen, si tienes el dinero en la cuenta corriente sin remunerar dedica un momento a elegir un producto de bajo riesgo y con unas condiciones que se adapten a tus necesidades e inviértelo. Al menos no verás como tu dinero pierde valor.