Los planes de pensiones a la carga otra vez

Son un clásico por estas épocas. Bueno cada vez empiezan antes, pasa igual que con las luces de Navidad. Antes la iluminación aparecía en vísperas de las fechas navideñas, ahora a partir de Noviembre ya se pueden ver encendidas en centros comerciales y otras zonas de la ciudad.

Pues con los planes de pensiones pasa lo mismo. Antes el grueso de la campaña se realizaba en el mes de Diciembre. Ahora desde Octubre puedes empezar a recibir publicidad y ofertas para que contrates un nuevo plan o realices aportaciones al que ya tienes.

Leyendo un poco sobre el tema suelen aconsejar que la inversión en un plan de pensiones se haga de manera periódica a lo largo de todo el año para ir distribuyendo el riesgo. Es decir, si el plan de pensiones que contratas es un plan de renta variable y haces una única aportación en Diciembre y la bolsa ha estado subiendo todo el año pues te habrás perdido toda la revalorización de los meses precedentes. En cambio si hubieses hecho una aportación periódica, digamos cada mes, habrías ido acumulando la revalorización correspondiente. Este no es el único método ni probablemente el más óptimo, pero para un inversor no experto la diversificación de las fechas suele ser un buen método de inversión.

Lo que está pasando estos últimos años, principalmente desde hace 3 años a esta parte, es que los ahorradores han perdido parte del interés que existía hacia los planes de pensiones. Esto es debido a la pérdido de ventajas fiscales frente a otros productos y a los malos resultados que muchos planes de pensiones están presentando.

Ahora el ahorrador prefiere otros productos más seguros, todo lo que suena a planes o fondos viene precedido de titulares en los periódicos con resultados bastante nefastos.

Ya hace unas semanas que vengo recibiendo cartas del banco aconsejándome aprovechar las ventajas que ofrecen los planes de pensiones. En mi caso me he vuelto bastante escéptico en este asunto y desde hace un par de años no he hecho aportaciones. En un momento de crisis como el actual se puede poner difícil recuperar (en los planes de pensiones el dinero aportado sólo se puede recuperar en el momento de la jubilación o bajo causas de fuerza mayor) un dinero que puedes necesitar, así que de momento nada de planes de pensiones.

Inversión vs Especulación

Son muchas las veces en que nos vemos en la encruzijada de manejar nuestros ahorros de la manera más productiva posible. No es cosa fácil para los que no somos expertos de las cosas de la economía, pero tampoco es menos cierto que incluso los más expertos también se equivocan e incluso se dedican al arte del engaño.

Pero siempre se distinguen dos caminos a la hora de rentabilizar el dinero:

  • por un lado están los que se conforman con unas rentabilidades más reducidas, a mayor plazo y con menor riesgo de perder dinero.
  • por otro lado están aquellos que buscan altas rentabilidades en poco tiempo a costa de soportar elevados riesgos.

Los primeros son lo que podemos englobar más en la clase de inversión, por ser a mayor plazo suelen estar centrados en el sector inmobiliario y en el empresarial. Se asocian a un estudio detallado de los activos de la inversión y se tiene vocación de estabilidad.

Los segundos se relacionan más con lo que se entiende por especulación. Si sale bien es el sueño de todo español: el gran pelotazo. Si sale mal puede suponer un duro revés económico. Para subirse a este tren hay que estar preparado tanto económica como mentalmente. Si no se sabe muy bien lo que se hace mejor abstenerse.

De acuerdo con el diccionario, la especulación es lo siguiente:

Acto consistente en aprovechar las alzas y bajas de cotización de los bienes sujetos a contratación en un mercado con vistas a obtener lucro. Cuanto más abiertos son los mercados más sofisticada resulta la especulación, toda vez que el alza o la baja de un bien puede preverse e incluso provocarse, según los intereses de los grupos de presión que así actúan. Otras veces la especulación se orienta a la compra y retención en espera de que se produzca escasez, o se compra en unos mercados con intención de vender en otros donde se espera conseguir un precio más alto (arbitraje).

Como se indica en la definición el objetivo es obtener el mayor beneficio de la manera más rápida posible y ésta es una gran diferencia con la inversión. En la especulación no se tiene ningún interés por conocer el bien en el que se invierte ni por seguir su gestión. Estas son características más ligadas a lo que arriba llamábamos inversión.

Por ello los instrumentos más típicos de especulación son las acciones negociadas en bolsa. La mayor parte de las veces el especulador no sabe ni en qué invierte. Sólo elige un precio de compra ante una noticia en espera de que se incremente para vender rápidamente y obtener su beneficio (en los últimos años muy de moda con los day traders).

Como hemos dicho otras veces en el blog a la hora de invertir el dinero hay que tener sentido común y estudiar con mucho detalle en lo que se invierte, con ello te ahorrarás muchos disgustos. Y si la rentabilidad que te prometen es muy alta y sin ningún riesgo ya puedes guardar tu dinero y salir corriendo.

Sobre riesgos

Sólo un riesgo ilimitado debe pagar una ganancia ilimitada.

William Morris (escritor, artista, político inglés)


Síndico, préstamo sindicado, …

Tal y como está la actualidad hay que hablar sobre los síndicos, grupos de bancos que se asocian cuando se enfrentan a operaciones de préstamo de muchos millones de euros, de este modo consiguen diluir el riesgo de la operación entre varios.

En los últimos tiempos están saliendo a la luz todos los grupos de bancos que estaban concediendo grandes préstamos a las empresas inmobiliarias y constructoras. Estos préstamos son los que se llaman préstamos sindicados.

A pesar de haber repartido el préstamo entre muchos bancos el daño que están recibiendo por los impagos en este tipo de préstamos es importante por las cantidades manejadas. El incremento porcentual de la tasa de morosidad que viene registrando la banca tiene como causa directa estos impagos por valor de miles de millones de euros.

Muy habitual en el sector inmobiliario y de la construcción durante los últimos años, también está a la orden del día en las operaciones de compra de grandes empresas, esas operaciones en las que el pez chico se come al grande y que tanto llaman la atención. ¿Cómo una empresa tan pequeña se puede atrever a comprar un gigante de tal sector? Pues la respuesta es a través de los préstamos sindicados.

Buscando en el diccionario me he encontrado con una definición de síndico que puede apuntar al origen de la expresión, aunque creo que el sentido con el que se utiliza actualmente dista bastante de lo que recoge el diccionario:

Persona que en una declaración de quiebra es encargada por los jueces de liquidar los bienes del quebrado. Dicho nombramiento puede recaer en cualquier acreedor del quebrado, a condición de que sea mayor de veinticinco años y resida habitualmente en el lugar en el que la quiebra tenga lugar.

Creo que en los próximos tiempos no va a ser fácil convencer a un grupo de bancos para realizar un préstamo de este tipo. Tendrá que pasar bastante tiempo y poner sobre la mesa muy buenas razones para que vuelvan los préstamos sindicados.

Dudas sobre las agencias de calificación

Ya en alguna ocasión anterior hemos hablado sobre el papel de las llamadas agencias de calificación crediticias (agencias de rating).

La función de estas empresas es valorar el nivel de seguridad y riesgo de mercado que tiene un activo crediticio después de analizar si situación, los activos que normalmente revisan cubran un abanico muy amplio de productos:

  • valoración de empresas y sus emisiones de deuda.
  • valoración de emisiones de deuda de estados soberanos.
  • valoración de títulos crediticios (aquí estarían las subprime).
  • valoración de aseguradoras.
  • y un largo etc.

La clasificación de las distintas calificaciones varía dependiendo del tipo de deuda si es a corto o a largo plazo aunque las más utilizadas habitualmente son las de largo plazo (periodos superiores a 1 año). En general cada agencia utiliza distintas abreviaturas para ello pero habitualmente se rige por códigos de letras en los que normalmente las mejores calificaciones utilizan la letra ‘A’ en diferentes variantes y conforme suben las letras baja la categoría de la calificacion, por ejemplo la ‘C’ y sus variantes es bastante mala.

Para Moody’s la mejor calificación posible es la ‘Aaa’ y desde aquí pasando por: Aa1, Aa2, Aa3, A1, A2, A3, Baa1, Baa2, Baa3 son relativamente normales. A partir de aquí ya son especulativas: Ba1, Ba2, Ba3, B1, B2, B3, Caa1, Caa2, Caa3, Ca y finalmente la C que es para bonos basura y similares.

Para Standard & Poors la mejor calificación posible es también ‘AAA’, y luego va bajando con AA, A, BBB, BB, B, CCC, CC, C, etc. Además se puede utilizar tras los códigos de letras el signo ‘+’ o ‘-‘ para indicar el estado relativo dentro de la misma categoría.

Sirva como ejemplo que la deuda pública española tiene las mejores calificaciones posibles Aaa y AAA.

Se trata de empresas con un gran poder de influencia sobre la evolución de un activo. Las calificaciones se emiten dinámicamente en cuanto la variación de algún factor principal en el análisis hacer cambiar la valoración. En caso de rebajar la calificación de un activo crediticio indicando un mayor riesgo del mismo es habitual que la cotización se vea seriamente afectada (a la baja). Si por el contrario emiten una calificación superior indicando, por ejemplo una deuda soberana, perfectamente saneada y segura los inversores entrarán en el mismo a raudales haciéndolo subir como la espuma.

Bien pues como ya hablábamos el otro día sobre la falta de fiabilidad de los analistas de inversión, lo mismo parece que aplica a estas agencias de calificación. Como hemos señalado más arriba las más reconocidas a nivel mundial: son Moody’s y Standard & Poors, pero aun así cometen errores que en este caso se achacan a problemas informáticos pero no sabemos si ocultarán otros intereses pues precisamente estas agencias estaban avalando con buenas calificaciones todos los productos de deuda basados en las hipotecas subprime y ya hemos visto la calificación crediticia que tenían realmente. Desde luego si el prestigio de sus calificaciones se debe basar en sus detallados y pormenorizados análisis adelantándose al mercado con total independencia en este caso lo han perdido completamente.

Más información: Listados Calificaciones S&P | Evaluar el riesgo de una inversión