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Sigue la fiesta de los bancos

Acabo de leer otra de esas noticias que te dejan un poco fuera de juego. Llevamos ya más de 2 años hablando de las responsabilidades que deberían exigírsele a los grandes banqueros en la parte que les corresponde (que es mucha) sobre la crisis económica y financiera que estamos atravesando y cada dos por tres sale una noticia de este tipo.

Resulta que el anterior jefe de Bank of America (Ken Lewis) hasta que estalló la crisis, uno de los bancos que ha recibido una cantidad importante (45000 millones de euros) de ayudas del gobierno americano, va a recibir 60 millones de euros como finiquito. Legalmente no se le puede quitar nada porque todo estaba firmado en su contrato (un plan de pensiones, seguro de vida, acciones, etc). Pero moralmente desde luego es más que discutible como se permitió que en su contrato figurasen todas esas claúsulas sin tener en cuenta el devenir del banco.

Ya hemos hablado también de que tanto en Reino Unido como en Estados Unidos se ha protestado muy duramente contra este tipo de indemnizaciones. En Reino Unido tuvieron una fuerte controversia por lo que cobró el jefe de Royal Bank of Scotland (Sir Fred Goodwin), alrededor de 16 millones de libras. En Estados Unidos, Obama amenazó con gravar con hasta el 90% este tipo de indemnizaciones.

Como eje principal de la reforma se añadió este asunto como área prioritario de trabajo en las conclusiones de mejora de las últimas conferencias del G20. Para el futuro debemos esperar que se pueda controlar este tipo de compensaciones, aunque los verdaderos culpables son los accionistas de estas sociedades que permitieron estas condiciones tan ventajosas para los grandes ejecutivos.

Al final, después de todo la cosa sigue igual. Los que estaban manejando el timón cuando se fraguó toda la crisis van desapareciendo paulatinamente sin hacer mucho ruido, eso sí, se van con los bolsillos bien llenos.

Conclusiones en Davos 2010

La edición número 40 del Foro Económico Mundial (WEF) ha terminado marcado por las ausencias de grandes lideres políticos, especialmente llamativa ha sido la baja participación de Estados Unidos que ya se venía anunciando. Pero también se ha echado de menos una mayor participación de países como Alemania o Rusia.

Se nota que tanto China como India y principalmente China están adquiriendo cada vez más un fuerte protagonismo en estos eventos. Algo que realmente les corresponde por su influencia en la marcha de la economía.

Lo que si da la impresión es de que hubo más discusión y debate que otros años, al menos así lo ha parecido por la repercusión de las opiniones aparecidas en los medios.

El tema central ha sido el de las reformas en el sector financiero. Hace muy pocos días que Obama amenazó a los grandes bancos de Estados Unidos con reforzar la regulación e impedir que se creen bancos enormes que puedan arrastrar toda la economía tras ellos. De momento no se ha llegado a ningún acuerdo y se sigue hipotecando a nuevas reuniones del G20, el G8 y las decisiones que tome cada país.

También se ha hablado mucho de lo poco que se ha aprendido de los errores pasados cuando en menos de un año se han vuelto a presentar resultados record y además se han concedido “bonus” del mismo estilo que los que se venían concediendo los años previos a la crisis.

Parece que al menos entre políticos y empresarios existe consenso sobre el estado actual de la economía y sus perspectivas de futuro:

  • La economía global sigue estando en un estado preocupante, con muchas economías enredadas en fuertes deudas y cada una haciendo la guerra por su cuenta.
  • El riesgo de que se produzca una crisis por la deuda de algún país sigue siendo importante (aquí no se menciona pero se está apuntando a Grecia, a España, a Irlanda, e incluso al Reino Unido).
  • Mientras que los bancos no se olviden de sus cuentas de resultados, sus bonus y se pongan a facilitar financiación a las empresas y las familias, la recuperación va a ser muy lenta.

Y, aunque repetidas mil veces en cualquier cumbre que se precie últimamente, las cosas que hay que hacer para no recaer en la crisis son:

  1. Fomentar la coordinación de la economía mundial.
  2. Impulsar la creación de empleo y la apertura de los mercados comerciales.
  3. Reformar y mejorar las instituciones internacionales.
  4. Buscar soluciones a la pobreza y el cambio climático.

Y en el apartado de decepciones podríamos decir que: se habló poco del clima (se deja para la reunión de México), del futuro ante el agotamiento del petroleo, de las desigualdades que sufren las mujeres, de los países del tercer mundo.

En este sentido sólo destacar la iniciativa de Bill Gates de donar un montón de millones para que las vacunas lleguen a los países más pobres y también múltiples compromisos para la reconstrucción de Haití.