¿Qué puedo hacer si no me revisan la hipoteca?

En primer lugar parece raro la existencia de hipotecas a tipo variable donde no haya revisión del diferencial. Lo habitual es que exista revisión bien anual bien semestral como ya hemos comentado por aquí anteriormente. La otra posibilidad sería una hipoteca a tipo fijo donde está claro que no hay revisión pues desde un primer momento está fijado el tipo al que devolverás el dinero recibido como préstamo.

Pero desde luego tampoco veo tan improbable alguna hipoteca en la que el banco haya colocado un diferencial bastante alto y no tenga ningún interés en revisarlo. Podría haber sido de dos maneras:

  • no existencia de revisión en ningún caso, sería en el fondo una hipoteca a tipo fijo,
  • o la existencia de revisión al cabo de un periodo muy largo, que al final sea casi como no tener revisión.

Habrá que ver que se puede hacer.

Mal lo tenemos, aunque a río revuelto ganancia de pescadores.

La opción más sencilla en cualquier caso sería: cambiar de banco (subrogación).

Habrá que recorrerse todos los bancos y pedirles que te hagan una oferta para trasladar la hipoteca con ellos. Este proceso de subrogación supone unos gastos pero si las condiciones son buenas puede que a la larga se ahorre un buen dinero. Incluso hay ofertas en las que el banco receptor se hace cargo de dichos gastos. Si finalmente te sale una buena oferta y decides cambiar tienes que comunicarlo al banco actual y éste tiene derecho a presentarte una contraoferta que al menos iguale lo del nuevo banco. Si te iguala la oferta tendrás que quedarte con él (novación).

En los momentos que vivimos actualmente, si tu historial de pagos es bueno lo más probable es que cualquier banco esté deseando tenerte como cliente. Lo que quieren la mayoría de los bancos ahora es un cliente que tenga ya una hipoteca contratada con una cierta antigüedad y que no haya dado ningún problema con los pagos. Esto es una garantía muy valorada por los bancos. Es mucho más seguro que iniciar los trámites de una nueva hipoteca con un cliente que en una primera aproximación será prácticamente una “caja de sorpresas”. Y lo que menos quiere el banco ahora es llevarse una sorpresa con un cliente que pueda dejar de pagar sus cuotas.

Anuncios