El civismo en los negocios

La educación y la cortesia son el mejor capital invertido en los negocios.

P.T. Barnum (empresario americano)


Saldo vivo

Otra de aquellas expresiones que aparecen innumerables veces en las noticias de prensa y sobre la que hasta ahora no me había parado a reflexionar. Como otras veces te das cuenta que la expresión misma te da una pista muy directa de lo que está hablando y además resulta que no es algo lejano, todo lo contrario se trata de un concepto que estamos manejando prácticamente todos a diario aunque en mi caso no lo sabía hasta ahora.

El adjetivo vivo es muy claro indicando la frescura e inmediatez de aquello a lo que se está refiriendo. Siempre en estos casos recurro al diccionario para obtener una definición que pueda ofrecer una visión general y ajustada del término. Según el diccionario el saldo vivo, también a veces denominado capital vivo dependiendo del contexto, es lo siguiente:

Aquella deuda pendiente de amortizar en un momento determinado de la duración de un préstamo.

La definición obtenida circunscribe el término al área de los préstamos y realmente es en ese entorno donde lo he encontrado en todas las ocasiones. Es habitual encontrarte con expresiones del tipo: el saldo vivo de la deuda pública …., el saldo vivo de créditos hipotecarios es …, el saldo vivo de las emisiones de deuda, etc.

“Bancos, cajas de ahorro, cooperativas y financieras sumaron préstamos morosos por 85.597 millones de euros. Es decir, representaban un 4,60% del saldo vivo. Este porcentaje casi triplica el 1,70% registrado a mediados de 2008.”

Por tanto cuando se habla de saldo vivo lo que se quiere decir es que el dato está calculado teniendo en cuenta todas las amortizaciones realizadas hasta ese preciso momento.

Es muy habitual en todos los cálculos de hipoteca la referencia al saldo vivo en un determinado momento. Esto no es más que hacer las cuentas del capital que queda por pagar en ese instante. Dicho de otra manera: lo que habría que pagar justo ahora para saldar el préstamo.

En fin, a partir de ahora ya sabeis que cada vez que consultais el saldo de vuestra hipoteca lo que estais mirando es el saldo vivo hipotecario.

¿Dónde está tu capital?

Mi capital es el tiempo, no el dinero.

Marcel Duchamp (artista francés)


Recursos propios y recursos ajenos

No pasará día en que no escuchemos o leamos en los medios de comunicación el análisis económico de esta u aquella empresa en la que se menciona su situación patrimonial. En la mayoría de los casos la situación de la empresa viene caracterizada fundamentalmente por lo que es el tema de la anotación de hoy: los recursos propios y ajenos (también fondos propios o ajenos).

Se trata de indicadores de la salud financiera de la empresa y nos dan un dato muy clarificador sobre las posibilidades de desarrollo de la misma tanto a corto como a largo plazo. Si los datos no son positivos se verán reflejados en desequilibrios en las cifras de recursos disponibles enfrentadas con los compromisos de la empresa.

Como siempre hacemos en estos casos la primera consulta para determinar detalles concretos de lo que intentamos entender debe ser una parada junto al diccionario. En este caso esto es lo que nos dice para recursos propios:

De los que dispone la empresa por participación de los accionistas. Las partidas principales son: capital y reservas. En la actividad bancaria, los fondos propios revisten el mayor interés, dado que sirven para determinar las posibilidades de expansión de los bancos

Y en el caso de recursos ajenos:

De los que se vale la empresa para completar con dinero externo la propia disponibilidad monetaria. Suelen estar constituidos por: acreedores, bancos, efectos a pagar, etc. En la actividad bancaria cubre todos los fondos depositados en un banco por sus clientes. Representan el grado de confianza que estos tienen en aquél. Es la partida más importante, ya que marca las posibilidades de que dispone el banco para realizar operaciones de préstamo.

Conseguir el equilibrio entre recursos propios y ajenos no es una ciencia exacta. En general parece extendida la opinión de los expertos que apoyan una mayor presencia de recursos ajenos frente a propios por ser sus costes inferiores. Como en todo: dependerá de la situación el obrar correctamente.

En un ejemplo fácil podríamos decir que si un par de amigos montan una empresa en la que el socio A aporta una nave y el socio B aporta un millón de euros para comenzar la actividad, esto serían los recursos propios de la empresa. Si además esta sociedad pide un préstamo al banco por otro millón de euros, este nuevo dinero sería un recurso ajeno pero también utilizado para conseguir el buen progreso del negocio.

Ya sé que es un ejemplo excesivamente sencillo pero debemos intentar simplificar cualquier cosa compleja a algo más simple si conseguimos que nos de una idea general del funcionamiento.