Las dudas sobre los pagarés de Nueva Rumasa

Ya llevo algunas semanas siguiendo con interés las noticias sobre la situación financiera de la sociedad Nueva Rumasa, propiedad de la familia Ruiz-Mateos, una vez que ha solicitado la fase previa a la entrada en concurso de acreedores.

Los problemas por la falta de liquidez son diversos: falta de suministro de materias primas, consiguiente paralización en la producción, retraso en el pago de nóminas, aplazamiento en los pagos a la Seguridad Social.

En un primer momento Nueva Rumasa se ha acogido al artículo 5.3 añadido, con el Real Decreto Ley 3/2009 de 27 de Marzo, a la Ley Concursal 22/2003 de 9 de Julio, solicitando la entrada en preconcurso de acreedores.

«3. El deber de solicitar la declaración de concurso no será exigible al deudor que, en estado de insolvencia actual, haya iniciado negociaciones para obtener adhesiones a una propuesta anticipada de convenio y, dentro del plazo establecido en el apartado 1 de este artículo, lo ponga en conocimiento del juzgado competente para su declaración de concurso. Transcurridos tres meses de la comunicación al juzgado, el deudor, haya o no alcanzado las adhesiones necesarias para la admisión a trámite de la propuesta anticipada de convenio, deberá solicitar la declaración de concurso dentro del mes siguiente.»

Muy diferente de si la declaración de concurso la solicita un acreedor, en ese caso entrarían los administradores judiciales y la familia Ruiz-Mateos perdería el control de la empresa, siendo bastante probable que se liquidase la misma para pagar las deudas.

Al solicitar el preconcurso, tiene un periodo de tres meses para llegar a un convenio con los acreedores. Durante ese periodo puede negociar retrasos en los pagos así como reducciones de los mismos (quitas), y mientras tanto mantiene el control de la empresa y además continúa funcionando con relativa normalidad.

El plan que presenta Nueva Rumasa además incluiría una reestructuración de las empresas (posibles EREs temporales en algunas empresas) y conseguir la entrada de capital externo a través de fondos de inversión con vocación de invertir a largo plazo.

Por lo que he estado leyendo los datos que resumirían un poco la situación son los siguientes:

  1. El conglomerado está compuesto por 117 sociedades con más de 10.000 empleados, de las que 10 presentan preconcurso (Dhul, Clesa, Garvey, Rayo Vallecano, Elgorriaga, Trapa, Quesería Menorquina, Hibramer, Cacaolat y Carcesa), que son realmente las más importantes.

  2. A lo largo de los últimos dos años y ante las dificultades para conseguir financiación y refinanciación han emitido valores de deuda privada para captar capital. En total han sido 4 emisiones con rentabilidades que van desde el 8% hasta el 10% con vencimientos hasta dentro de 5 años y además 2 ampliaciones de capital. A través de estos bonos el conglomerado Nueva Rumasa habría captado unos 140 millones de euros que se habrían destinado a la compra de nuevas empresas, y aquí se entra en discusión porque las noticias indican que en lugar de a eso dicho capital habría servido para cancelar deudas.

  3. La empresa está valorada en aproximadamente 5.900 millones de euros y el pasivo al que se enfrenta es relativamente pequeño frente al valor del activo. La deuda que tiene frente a los bancos es de 700 millones y además otros 300 millones más con otros acreedores.

La situación de los bonistas (del orden de 5000) no es de lo más halagüeña porque serían de los últimos en cobrar en caso de quiebra. Según Nueva Rumasa no deben tener miedo porque van a cobrar tanto los intereses como el principal que inviertieron cuando venzan sus pagarés. Pero saltan noticias de que no se está atendiendo el pago de algunos de estos pagarés cuyo vencimiento se está produciendo estos días.

Aquí hay que decir que cualquiera que invirtiese en estos bonos sabía que tenían un riesgo alto, de ahí la alta rentabilidad que ofrecían (hasta un 10%). También la CNMV emitió varias advertencias indicando que se estudiasen con detenimiento todos los datos antes de invertir. Y esto es así. Hay veces que las inversiones salen bien y otras que no lo hacen tanto, ahí está la gracia, y cada uno debe ser responsable de sus inversiones.

La solución más fácil, puesto que el valor de los activos es grande, sería la de vender parte de los activos y liquidar las deudas.Pero hay que tener en cuenta que este no es el mejor momento para la venta y que además no encaja con la filosofia que vende la empresa.

Continuará…


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