¿Por qué se convierten las cajas en bancos?

Como sabeis, desde la ignorancia, de vez en cuando me hago esta clase de preguntas. Para muchos las razones son claras pero para un profano en estas materias de alta cocina económica no deja de ser difícil de justificar.

Llevo varias semanas oyendo la cantinela de que las cajas se tienen que convertir en bancos y casi por lo repetitivo pues ya lo he tomado como algo completamente asumido. Pero, aquí está la pregunta: ¿por qué?.

Después de leer sobre el asunto, la razón principal es por dinero, por el dinero que necesitan y no tienen ni pueden conseguir. Al final, el dinero siempre.

A todos los niveles (otras entidades bancarias, reguladores internacionales, reguladores nacionales, etc) la confianza en la solvencia de las cajas es prácticamente nula. Nadie está dispuesto a prestarles dinero. Además con los mayores requerimientos de capital impuestos por los reguladores, necesitan recaudar fondos con los que disipar las dudas sobre su estabilidad financiera.

Se sospecha que las cajas están ocultando (podríamos llamarlo contabilidad creativa o algún otro eufemismo económico pero sería enredar las cosas) multitud de activos de sus balances que han perdido mucho valor. Se trata principalmente de inversiones inmobiliarias e hipotecas dudosas. Es un secreto a gritos, a las cajas se les fue la mano con el boom inmobiliario.

Si en un momento dado esas valoraciones se hacen realidad se pueden encontrar en situación de quiebra y en ese caso el gobierno debería acudir a su rescate aportando un dinero del que realmente no dispone, y en caso de hacerlo sería dañando muy seriamente su credibilidad y poniéndose a un paso de acabar igual que Irlanda que tuvo que apuntalar el desastre de sus bancos a base de dinero del contribuyente y a consecuencia de ello dañó irreversiblemente las finanzas nacionales lo que le ha llevado a necesitar el rescate de la Unión europea.

Por ello, tanto el gobierno como el Banco de España y desde fuera todos los organismos económicos están presionando para que las cajas busquen la financiación que el sector institucional les niega, a través de otros inversores. Y la manera más fácil de conseguirlo es saliendo a bolsa, y para ello necesitan primero convertirse en bancos.

Este asunto se va a convertir en una auténtica revolución por la multitud de implicaciones que tiene tanto positivas como negativas. Se me han ocurrido algunas de las muchas que habrá.

Positivas.

  1. Menor control por parte de los partidos políticos, será difícil que desaparezca completamente pero seguramente se verá limitado.
  2. Facilidad para acceder a nueva financiación a través de la bolsa.
  3. Mayor transparencia, cualquier sociedad cotizada en bolsa debe publicar sus resultados periódicamente y presentar a examen sus cuentas.

Negativas.

  1. Probablemente la pérdida de la función social, posiblemente los Montes de Piedad sean historia, los nuevos accionistas buscarán la mayor rentabilidad posible.
  2. Problemática por el hecho de que la participación de muchas cajas en otras empresas es muy importante y por tanto las acciones de estas cajas serán como una inversión en un fondo que invierte en las empresas donde la caja tiene participación.


Así que habrá que esperar a ver como van evolucionando todos los trámites hasta que la conversión se haga realidad y luego como acepta la bolsa estas nuevas sociedades. Esa puede ser la última prueba de fuego para la supervivencia de las cajas. Perdón, de los nuevos bancos.

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