La familia Rothschild (I)

Hace unos días me encontré con una frase curiosa que publiqué en el blog. La frase estaba firmada por Mayer Amschel Rothschild fundador de la familia Rothschild.

En alguna otra ocasión habia leido cosas sobre la familia Rothschild como una de las sagas más poderosas de grandes banqueros, aunque actualmente prácticamente no se oye nada de ellos. Su fortuna y discreción les hace pasar desapercibidos para el común de los mortales aunque su poder e influencia financiera sigue siendo sumamente grande.

También coincidió con que precisamente el otro día salió a navegar un barco construido con botellas de plástico (el Plastiki, guiño a la expidición Kon-Tiki) rumbo a la gran isla de plástico que navega a la deriva en el Pacífico. El promotor de esta iniciativa no es otro que un descendiente de la familia Rothschild, ahora dedicado más a actividades ecológicas o mediambientales financiadas con la parte de la fortuna familiar que le corresponda.

Después de estas notas me puse a leer algo más sobre los orígenes de la familia. Es fácil encontrar información porque la propia familia tiene un archivo en internet con información pública y otra a disposición de los investigadores. También hay multitud de libros sobre la saga. Leyendo un poco de aquí y otro poco de allá me he ido enganchando.


Orígenes

El origen de la familia data de alrededor del siglo XVIII. Se trataba de una familia judía que vivía en el gueto de Frankfurt. En aquella época los judíos estaban estigmatizados y sólo podían vivir en ciertas zonas, además tenían que pagar fuertes impuestos y no podían realizar muchos tipos de trabajos (agricultura, comercio, industria). Pero eran emprendedores por naturaleza y aprovechaban los resquicios que esas leyes les dejaban. Uno de esos resquicios se basaba en la prohibición de la iglesia a los cristianos de hacer préstamos (usura), en ese mercado es donde el primer antecesor de los Rothschild, Mayer Amschel Rothschild, allá por 1760 iba a forjar su imperio.

Originalmente trabajaba principalmente en el negocio de cambio de moneda. En esa época los diferentes estados tenían monedas distintas y resultaban engorrosos los pagos entre unos y otros, por ello el “agente de cambio” primigenio facilitaba esa tarea. A través de su negocio de cambio tenía acceso a muchas monedas por lo que también las coleccionaba y luego las vendía a otros coleccionistas.

Mayer era un hombre industrioso, ambicioso e inteligente. Sabía que la clave de los negocios estaba en las relaciones personales, por ello intentaba cultivarlas y el coleccionismo de monedas fue su punto de conexión con los poderosos señores que le iban a ayudar en el desarrollo de sus negocios.

Continuará

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