Riesgo país

Esta es la expresión de moda, no hay duda. Hoy más que ningún día, pero ya llevamos unas semanas en que está sonando con insistencia.

De riesgo país hemos empezado a aprender cuando algunos países del entorno europeo se han visto abocados a una espiral de inversiones para sujetar la economía. Estos gastos han debilitado notablemente las cuentas de los países y han hecho que la percepción del resto del mundo sobre la situación económica de dichos países sea mala.

Esta mala percepción engloba muchos factores: deuda pública, evolución del PIB, desempleo, estabilidad del gobierno, capacidad de reacción del gobierno, etc.

A esta percepción de la situación económica de un país es a lo que se denomina riesgo país. Si la percepción es buena (y suponemos que si la percepción es buena es porque realmente la economía va bien) el riesgo país es pequeño y si la percepción es mala el riesgo país es alto.

¿Consecuencias de tener un riesgo país alto?

Pues las de siempre:

  1. las inversiones huyen del país al considerar que si las cosas se ponen mal podrían perder la inversión,
  2. la financiación de la deuda del país se encarece porque los prestatarios quieren mayor compensación por asumir un mayor riesgo en la operación.
  3. las agencias de calificación cambiarán la calificación de la deuda del país y provocarán una mayor huida de la inversión.

La pérdida de inversión extranjera y la difícil financiación es una combinación explosiva y tiene repercusiones en todo el tejido económico de un país. Empezando por una pérdida de confianza en las instituciones que no son capaces de revertir la situación. Continuando por una pérdida de confianza del tejido empresarial que no se atreve a iniciar nuevas aventuras con un panorama tan desfavorable. Y finalizando por el ciudadano de a pie que se queda sin trabajo y disminuye aún más su actividad de consumo, alimentado así esta bola de nieve.

El ejemplo más claro es el de Grecia, que ha sido el que ha destapado la caja de los truenos, pero arrastrado por este han empezado a sonar otros países con dificultades como Portugal, Irlanda y finalmente también España. El caso de España es el más preocupante porque es la cuarta mayor economía de Europa y sus problemas pueden tener consecuencias muy graves no sólo para sí mismo sino para toda el área euro.

Esperemos que todas estás malas vibraciones no se materialicen, pero no se puede dejar pasar más tiempo sin buscar un cambio en la inercia actual.

Una respuesta

  1. Agencias de calificación = señoritos en los despachos de Wall Street forrados hasta las cejas que introducen datos en un programa que al final genera el rating. Esta gente puede hacer mucho daño, incluso cuando una nación es solvente.

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