El embargo

Como la semana pasada estuvimos hablando sobre diversos temas relacionados con las hipotecas, a lo largo de los mismos salió a colación el concepto de embargo. Para hoy vamos a intentar ampliar un poco más este concepto.

Se trata de un término de origen legal para denominar cuando se intervienen ciertos bienes o recursos financieros como garantía de un impago. En el caso más habitual entre el acreedor y el deudor existe un contrato que será la base de un hipotético embargo.

En una primera fase cuando el acreedor detecta una falta de pago suele conceder un período de gracia en el que avisa al deudor de la situación y de las consecuencias en caso de prolongarse el impago en el tiempo. A continuación inicia el procedimiento judicial, en muchas ocasiones se puede llegar a un acuerdo extrajudicial para realizar los pagos.

Pero, ¿se puede evitar el embargo? En este punto por supuesto que sí. Es lo que más recomiendan en todas partes: en caso de no poder pagar ponerse a hablar con el acreedor y llegar a un acuerdo (retrasar los pagos, pagar una parte, pagar menos, etc). En la mayoría de las ocasiones el acreedor cede en sus condiciones para facilitar el pago, porque a la larga resulta mejor que llegar al embargo.

Si no se alcanza un acuerdo entonces el procedimiento sigue su curso y se ejecuta el embargo. Finalmente la propiedad embargada sale a subasta y los acreedores reciben la cantidad obtenida, si esta cantidad no es suficiente para saldar la deuda el proceso continúa con el resto de bienes del deudor.

Ahora si miramos la definición de embargo que aparece en el diccionario encontramos lo siguiente:

Retención, traba o secuestro de bienes por mandato de juez competente, a fin de asegurar el pago de una deuda o la responsabilidad pecuniaria que se pueda haber contraído en virtud de un delito.

En la definición aparece también la referencia a los embargos que se producen de manera espontánea por la comisión de un delito (ejemplo: en caso de fraude fiscal el Estado te embargará la cuenta del banco y lo que haga falta).

Los embargos pueden ser de 2 tipos:

  • Ordinario, intervención de los bienes de un deudor en cumplimiento del mandato de una autoridad judicial.
  • Preventivo, el que se hace, a instancias del acreedor, en previsión de una posible escasez de bienes embargables. Representa una anticipación al dictamen del juez competente.

Así que como recomendación principal: nunca quedarse sin hacer nada, hablando se entiende la gente.

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