¿Quién son los analistas?

¿Y a qúe se dedican?

Grandes preguntas son éstas que no tienen una respuesta fácil.

En estos casos lo mejor para centrarse es acudir al diccionario e intentar sacar una definición que se acerque a lo que estamos buscando.

En la Wikipedia no hay entrada para analista en el sentido que buscaba, pero sí que aparece la definición de análisis bursátil directamente relacionada con analista pues en general los analistas financieros –que son los que tratamos de definir aquí– se dedican al análisis bursátil. Además de analistas financieros, también se habla de analistas de inversión, de riesgo, de mercados, de banca, etc.

Vamos a continuar con lo que tiene que decir la Real Academia de la Lengua. Hay varias definiciones pero hay una que encaja muy bien con lo que buscaba, es ésta:

Observador habitual de un campo de la vida social o cultural.

Lo de observador queda muy difuso porque para mi el analista hace mucho más que observar. Además de observar su función principal es la de emitir juicios de valor sobre lo que observa ya sea en el ámbito financiero, político, deportivo o lo que sea.

El problema de los analistas es que la gente de a pie los considera como auténticos gurus, expertos perfectos. La realidad es muy diferente y los analistas son asalariados como cualquier otro y su sueldo depende mucho de los resultados que tenga su empresa. Sus conocimientos sobre la empresa a juzgar muchas veces son limitados y deben hacer malabarismos con ellos. Cuando la emisión de juicios de valor no se realiza con total independencia y falta de datos existe un peligro muy alto de que los juicios no sean imparciales y además no sean exactos.

Ocurre algo muy similar con los analistas a lo que comentábamos de las agencias de calificación. En el fondo muchos de los empleados de las agencias de calificación son analistas. Si la empresa para la que trabaja el analista recibe un contrato suculento de una gran empresa, lo que no podrá hacer por mucho que lo merezca es emitir un juicio negativo sobre esta empresa pues en ello puede ir su puesto de trabajo. Es lo que se llama conflicto de intereses.

Como colofón una pequeña –¿leyenda urbana?– historia al caso. En un importante periódico americano a comienzos de año cogieron un mono le dieron unos dardos y en la pared pusieron un listado de las empresas del Dow Jones, entonces el mono comenzó a lanzar los dardos, cada dardo una empresa. Así confeccionaron una cartera de inversión, al final de año compararon la rentabilidad de ésta con la cartera de los analistas y la rentabilidad de la del mono era superior. Toma ya!!.

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