Aval bancario

En vista de lo feo que se está poniendo el panorama para los clientes de Martinsa-Fadesa me he estado leyendo un poco sobre el funcionamiento de los avales. Parece que algunos de los contratos que se han hecho para la adquisición de viviendas con esta empresa no cumplen adecuadamente con el respaldo de un aval que responda por las cantidades aportadas por el comprador. Y esto no es la primera vez que ha pasado aunque parece que la ley está del lado del comprador si el aval está correctamente realizado.

Echando mano del siempre clarificador diccionario encuentro que por aval se entiende:

Garantía mercántil de características muy peculiares, puesto que refuerza otras obligaciones ya creadas, por la cual el avalista responde de la persona por quien salió garante, caso de que ésta no pudiera cumplir con su obligación. El aval puede establecerse en términos generales, es decir, sin restricción alguna, o limitado a tiempo, caso, cantidad o persona determinada, en cuyo último supuesto no produce más responsabilidad que la que nace de los términos en que está redactado. El aval más usual es el que se estampa sobre la propia letra de cambio, aunque también se utiliza mucho en pólizas de crédito. Tratándose de letras de cambio, el aval queda limitado a la vida de la letra en que se extiende, pues al prescribir ésta terminan todas las acciones que puedan derivarse de la misma.

Los elementos involucrados en la formación de un aval son:

  • el titular, es la persona que se obliga a cumplir el compromiso establecido frente al beneficiario.
  • el beneficiario, es la persona que ejecutará el aval en caso de que no se cumpla el compromiso adquirido por el titular.
  • el avalista (otorgante), ésta es la persona o entidad que se hace garante del aval y responde del cumplimiento del mismo en caso de que el titular no cumpla el compromiso.

De los tipos de aval mencionados en la definición los que más se utilizan son:

  1. indefinidos, su duración no está definida y corre a la par de la actividad sobre la que recaen.
  2. definidos, tienen una duración establecida de antemano.
  3. de garantía personal, en caso de que el otorgante tenga que responder del aval podrá desquitarse contra el patrimonio del titular.
  4. de garantía pignoraticia, al contratar el aval el titular deja en depósito el capital suficiente para responder del aval. Aquí el riesgo del avalista es cero.

Además las entidades (muchas veces bancarias) que ejercen como avalistas obligan al titular a contratar una póliza como garantía del aval. Como siempre los riesgos que quiere correr la entidad bancaria son mínimos.

Más información:

Consultas sobre el aval en la compra de vivienda | Ejemplo muy bueno

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2 comentarios

  1. […] Julio 2008 por sefrugal Después del pequeño tema que le dedicamos ayer al funcionamiento de los avales bancarios, todavía he seguido mirando el asunto ahora ya desde la perspectiva más preocupante actualmente […]

  2. Estoy pendiente de firmar como aval de póliza de crédito a un familiar, pues este no tiene nada a su nombre y está montando empresa estos días, mi miedo es, si no pagará este, pueden ir contra mí vivienda particular que ya no está hipotecada? pues estoy casada y con hijos y no quisiera arriesgar lo que con mi trabajo me ha costado conseguir.

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